Sin prisa, así como se disfruta un instante irrepetible, así se debe descubrir y vivir Aguascalientes. Con ojos de niño, permitiendo el asombro y la sorpresa. Porque solo así se puede sentir y abrazar el centro histórico con su particular mezcla de estilo gótico y barroco donde predomina la cantera rosa.

Aguascalientes brilla en el mundo por su feria y sus catrinas, pero es un cofre que guarda muchos otros tesoros que impresionan, que se degustan, que se recorren a pie o a bordo del tranvía por las calles. Y avanza despertando añoranzas de una ciudad cuyo nacimiento está ligado a la tradición ferrocarrilera y que fue creciendo y cultivando leyendas en torno a sus cuatro barrios, a sus manantiales de aguas termales y a sus esplendidas casonas y parroquias hechas de fervor.

Aguascalientes es para explorarse y sentirse de orilla a orilla, la capital y sus municipios. Por que cada punto anida belleza, cultura, historia y alegría de gente buena.

Si ya lo conoces tienes que volver a vivirlo, si nunca has estado aquí, tienes muchas emociones por descubrir y 365 días al año para venir a enamorarte de sus matices.

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